A los cinco minutos de estar allí sentada, esperando a sus amigas se sienta un chico en el mismo banco que ella pero en la otra esquina. Tiene un libro en las manos. Carolina quiere saber el título, por lo que se agacha y hace como si se estuviera abrochando los cordones de la zapatilla, y lo lee: El símbolo perdido de Dan Brown. Sonríe, ese libro se lo leyó ella y le encantó. Se muere de ganas de decirle algo, por donde va, que si le gusta, si lo ha terminado ya. Muchas cosas se le pasan por la cabeza pero ninguna de ellas es capaz de decirle y todo por culpa de la vergüenza.
[...]
-¿No te quieres quedar un rato más conmigo?-dice Darío
-No, mejor me voy.-dice Cárol.
-¿Por qué?
-Porque ¿que?
-Que por qué no te quieres quedar. Si es por eso que has dicho antes de que no me conoces, no muerdo ni nada por el estilo.
-No es por eso -dice Cárol riéndose.
-¿Entonces?
-No sé, será porque…
-No quieres quedarte conmigo-completa la frase de Cárol.
-Que no es por eso-después de pensar un poco añade-bueno a lo mejor un poco.
-Ves como tenía razón. Bueno si quieres irte te acompaño hasta tu casa por lo menos, para que veas que soy de fiar.
-No da igual, está aquí cerca.
-No quieres ni que te acompañe, entonces si que es verdad que me tienes miedo.
-¡Que no te tengo miedo! – dice Cárol un poco enfadada aunque realmente se lo está pasando bien.- para que veas que no me puedes acompañar si quieres.
-Vale, pues entonces te acompaño.
Los dos salen del parque, uno al lado del otro y por supuesto también Lucho va con ellos. Cárol sonríe con cuidado para que Darío no se de cuenta, tiene gracia al principio no quería hablar mucho con él y ahora lo deja que la acompaña a su casa. Podrían haberse conocido antes, piensa Cárol y sobre todo teniendo en cuenta que los dos han ido más de una vez al mismo parque.
Al cabo del rato Darío empieza a hablar interrumpiendo los pensamientos de Cárol.
-Me gusta tu perro, es muy mono, como su dueña.
-¿Me estás llamando mona a mi?-pregunta Cárol de broma.
-Depende.
-¿De qué depende?
-De lo que entiendas por mona. Si te refieres a mona como animal entonces sí te estoy llamando mona, si te refieres a mona de guapa, entonces no.
-Te gusta el cachondeo ¿no? –Dice Cárol haciéndose la ofendida sin estarlo realmente.
-Más o menos, lo que me gusta es picarte más que el cachondeo.
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